La lucha contra el dengue: control biológico de larvas de aedes aegypti empleando mesocyclops thermocyclopoides (curstácea)
La medida más efectiva contra el dengue es el control de su insecto vector Aedes aegypti. Para tal propósito la acción más común es el uso de insecticidas, lo cual es controversial, porque es caro, sólo afecta a los adultos, induce resistencia y contamina el ambiente. No obstante, el control biológico con predadores naturales de Aedes aegypti, como los copépodos (microcrustáceos) ha sido exitoso en varios países. Uno de los géneros más grandes de copépodos es Mesocyclops thermocyclopoides. El objetivo de este trabajo es la evaluación de la acción depredadora de este microcrustáceo en contra de las larvas de A. aegypti.
El virus dengue pertenece a la familia Flaviviridae y es transmitido por mosquitos hematófagos del género Aedes; aunque como curiosidad científica, recientemente se informó de un caso en el cual la infección fue adquirida mediante un accidente con una aguja. Las infecciones por este virus pueden ser desde asintomáticas o cuadros febriles indeterminados, hasta la fiebre del dengue clásico, el dengue hemorrágico o el síndrome de choque del dengue. Constituye una de las virosis que se han propagado más en los últimos años; por ejemplo, en el periodo de 1955 a 1980 la Organización Mundial de la Salud registró un millón de casos, cifra que se duplicó en el quinquenio siguiente y que continúa aumentando en un 20% quinquenal
El control de la enfermedad está ligado a la erradicación del mosquito vector, el cual utiliza como criaderos pequeños depósitos de agua estancada, como puede ser en llantas, latas y botellas entre otros. Los hábitos del mosquito orientan su control a la eliminación de esos criaderos. Estos se mantiene debido a malos hábitos de higiene de la población, que tiende a descartar la basura en patios, calles y lotes baldíos, lo que dificulta las acciones tendientes a erradicar el mosquito. Esto lleva a emplear medidas drásticas y económicamente más costosas, como lo es la fumigación con insecticidas; pues aunque su efectividad es inmediata y elimina los mosquitos adultos, no afecta los estadios inmaduros, lo que obliga a aplicaciones repetitivas, promoviendo la aparición de cepas de mosquitos resistentes. La medida adoptada resulta entonces controversial, pues el control biológico con enemigos naturales de Aedes sería la respuesta más apropiada. Sin embargo, en forma repetida y posiblemente sin una argumentación científica, se descarta al control biológico. No obstante, en varios países de América y Asia se han utilizado en tal sentido pequeños peces, tortugas, Bacillus thuringiensis var. Israelensis, algas del orden Chlorococcales, microsporidios y copépodos como Mesocyclops longisetus, obteniendose resultados satisfactorios. Los copépodos son microcrustáceos planctónicos, tanto marinos como de agua dulce.

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La foto no corresponde a Aedes aegypti, es un Aedes albopictus, otro vector de dengue en Asia y vector potencial de dengue America
Margarita Pe | 17-01-2008 - 10:45:14 GMT -6 #