Pashte (Luffa Aegyptica).
Por Ingrid Roldán Martínez/Prensa Libre.
En otras partes de América se le conoce como esponja vegetal, estropajo o pepinillo de esponja (Colombia), luffa (por su nombre científico Luffa cylindrica), quimgombo (Venezuela), buchados paulistas (Brasil), loofah (Estados Unidos) y pashte, paxte, paste (Centroamérica). Paste, según el diccionario de la Real Academia Española, proviene del nahua pachtli (lanudo).
La planta procede de Asia. Se cree que su uso era común en China desde el año 600 antes de Cristo.
En el folleto Cultivo del pashte (Ministerio de Agricultura, 1987), el agrónomo Jorge Abel Robles explica que dos especies del género Luffa se domesticaron en India, de donde la práctica se extendió a otros países tropicales y subtropicales. “La producción se ha concentrado en Japón, donde se han desarrollado por la calidad de su fibra (...) y fue explotado comercialmente entre 1890 y 1895”, refiere el texto.
No se sabe con certeza la fecha en que llegó a Guatemala. La página Ecoespon (http://personales.ciudad.com.ar/ecoespon) aporta un dato. Es probable que haya sido llevada a Brasil por los portugueses. Después se desarrolló en el norte de Argentina, específicamente en Las Misiones, y de allí fue traída a Centroamérica, donde todavía se produce.
Productiva enredadera
El lugar donde se siembre la planta debe estar dispuesto para permitir que la enredadera crezca sin tropiezos. Sus tallos son trepadores y pueden alcanzar más de 15 metros de longitud. Lo ideal es tener lo que en agronomía se denomina tutores y soportes horizontales de pita o alambre fuertes para que los frutos cuelguen.
Según Robles, la mejor época para cultivarla es del 15 de marzo al 15 de abril, si el terreno es húmedo o permanece bien regado. En países como Argentina, este procedimiento se realiza entre septiembre y octubre, con el comienzo de las lluvias y el aumento de la temperatura.
A los dos meses comienza la floración. A los seis o siete, a madurar el fruto; alcanza de 20 a 30 centímetros de largo. La clave para saber que es el momento de cortarlo es cuando empieza a ponerse amarillento y uno de los extremos toma color naranja.
La recolección del fruto es manual. Se corta con tallo y se sumerge en agua de cinco a 13 días hasta que la cáscara se pudre y desprende con facilidad. Se deja escurrir y secar a la sombra.
Cuando la cáscara ha sido retirada, lo que queda es el pashte, como se le conoce de forma comercial. Hay que sacudirlo con fuerza para quitarle las semillas. Es preferible lavarlo de nuevo para que quede listo para usarlo o comercializarlo.
En Guatemala, crece en altitudes menores a los mil 360 metros, principalmente en Chiquimula, Izabal, Jutiapa, Petén, Retalhuleu, Santa Rosa, Zacapa, Escuintla y Mazatenango. En una hectárea pueden cultivarse 10 mil 773 plantas que producen 40 luffas cada una, para hacer un total de 430 mil 920 piezas.
Más que una esponja
Sin duda, el producto estrella que se obtiene es la conocida esponja para bañarse, la cual está formada por un conjunto de fibras finas, resistentes, elásticas y suaves. Se vende en forma de guante o manopla forrada de toalla o tela. En muchos países es empleada para dar masajes, pues estimula la circulación y es exfoliante.
De la planta se extraen productos para la medicina homeopática. Los tallos y hojas se utilizan en algunos lugares, especialmente para enfermedades de la piel. La savia de su tallo es un ingrediente en la elaboración de cremas de tocador.
Sus frutos se pueden comer cuando son verdes y pequeños.
Por sus características, la fibra también es usada en la industria. Se somete a un proceso de prensado para obtener láminas delgadas que pueden ser troqueladas.
Es materia prima para fabricar plantillas de calzado, amortiguadores de ruido para colocar debajo de las alfombras, aislantes para planchas, cojines para muebles, colchones lavables, colchonetas para cunas de bebé (particularmente útil porque la orina no pudre el pashte), respaldos para asientos de automóviles (porque es más fresca que los materiales sintéticos), filtros para agua, aceite y equipos de aire acondicionado, hombreras para ropa, manualidades, artesanías, rellenos de asientos y sombreros. En Norte América y Japón es considerada como excelente filtro para calderas de buques, locomotoras y en grandes fábricas con equipos a vapor.
A pesar de su potencial en mercados internacionales, en Guatemala no se ha prestado mayor atención a su cultivo, salvo en algunas comunidades de la costa, principalmente en Escuintla y Santa Rosa.
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